NADA ES LO MISMO SIN FUTBOL

"El fútbol es lo mas importante entre las cosas menos importante" 
Jorge "el poeta" Valdano 

Se han escrito kilómetros y kilómetros al respecto. Conocidos del tema han dejado su opinión y otros, como yo, hemos dado nuestro humilde y muy ajeno concepto del tema de moda, el fútbol.

La realidad, se divide en un antes y un después del mundial de fútbol en Brasil, la selección Colombia fue, y hasta el más pesimista, es decir yo, no nos esperábamos más que una seguidilla de derrotas e ilusiones rotas que se dividían y se pronosticaban en tres actos: Grecia, Costa de Marfil y Japón.
Debo reconocer que no esperaba más que un disparate en las canchas del país donde Xuxa nació. Pero no fue tan así, más bien, en silencio, sin escándalos, sin aguardiente y sin dirigentes metidos en el camerino diciéndole al técnico a quien poner y a quien sentar, demostró que aún es posible conformar un grupo de personas en este país que tenga un fin en común, ganar. No hay lugar a dudas que el equipo de Pekerman, dejo un buen recuerdo en la Memoria de las personas que disfrutamos de este deporte.

Sin embargo y tristemente, no solo Fue el futbol lo que acompaño al seleccionado, fue toda esa estela de humo que dejo atrás, Igual como lo hace un camión viejo modelo 65 y que llevo tras de sí durante los veintitantos días que el equipo vivió en Brasil. Los enviados especiales, las notas estúpidas, la "bombeada" al equipo, los periodistas deportivos que hacen preguntas galáxicamente idiotas, los ex futbolistas haciendo de comentaristas, brasileras hablando español que saben de todo menos de fútbol, hinchas borrachos desenfundando un patriotismo exagerado y lanzando harina, cal, sal y orines a diestra y siniestra, y las celebraciones desbordadas fueron entre muchos otros eventos más la constante en estos días de mundial de fútbol.

Revivamos nuestra historia. 

Muchos dirán que el pueblo llevaba reprimido unos 24 años desde la última presentación decente en un mundial de futbol, y si, tal vez tengan toda la razón. Mi recuerdo de Italia 90 es realmente vago, tengo muy presente a la mascota y el partido de Argentina e Italia en las semifinales, donde Sergio Goicochea hiciera de héroe y llevara a los de Maradona a la final con Alemania que luego perderían por un gol. Ese es el recuerdo de ese mundial que llevo en mi cerebro, y honestamente no se la razón de acordarme más del "Goico" que del mismo Rincón.
Pero siendo justo, debo admitir, que el gol marcado a Alemania, que de paso dio la clasificación a octavos de final fue un hito, y rompió ese mito del 4-4 contra Rusia en Chile 62, que era hasta ese momento, el suceso futbolístico mas importante vivido por alguna selección Colombia en un mundial.

Luego vinieron las "descalabradas" con piedra puntuda contra la cabeza, el fracaso en el mundial de Estados Unidos en el 94 con olor a muerte, el asesinato de Andrés Escobar, y finalmente el escándalo y ridículo en Francia 98 pusieron punto final a las participaciones de Colombia en los mundiales de fútbol. Después de eso, fueron 16 años de lo que sería para una mujer parir un niño cabezón y para un hombre 5 millones de exámenes de la próstata en un mes. 16 años donde vi de todo, el 9-0 en Londrina, lugar en el cual Brasil "violo" a una selección Colombia engrandecida y alabada por los mismos cuervos que después pedirían la cabeza del técnico. Clasificatorias mal jugadas, con técnicos que se iban o a los cuales sacaban a la mitad de cualquier competición, jugadores regulares y malos, perdiendo contra Venezuela, celebrando un empate contra Brasil o simplemente enloqueciendo con una pequeña victoria frente a la Argentina de Messi en Bogotá, fueron los eventos del día a día que hicieron que perdiera toda fe en una selección Colombia.

Lo demás es historia, como escribí antes, hay un antes y nos quedó el después, la tan anhelada reivindicación.

El barroco colombiano. 

La ocasión lo ameritaba, pues después de 16 años de estreñimiento, la cagada debía y tenía que ser monumental. Y así fue, los canales de televisión contrataron eminencias del deporte para sus trasmisiones, enviaron viejas nalgonas para que hicieran reportajes y crónicas profundas acerca de Brasil y su mundial de fútbol. Comentaristas de alto nivel hicieron presencia, sumado a millares de compatriotas que llenaron buses, barcos, trenes, carros, caballos, bicicletas y aviones con la intención de asistir a la cita "mundialista".

Sobre el papel, la intención era buena, pero no lo fue. Todo se resumió a una saturación exagerada de reportajes idiotas sobre situaciones banales y llenas de lugares comunes que se pueden, supongo, encontrar en un mundial de fútbol. Vulgares entrevistas a hinchas borrachos que insultaban y pellizcaban las nalgas de los y las personas que hacían las preguntas. Las 1000 y una Repeticiones de la jugada de J. Rodríguez, los "informes" desde la casa del primo tercero que le cuido una fiebre a T. Gutiérrez, desde el andén donde J.G. Cuadrado se rompiera la jeta cuando estaba aprendiendo a caminar, desde la ferretería donde V.Ibarbo compraba los remedios para el cultivo de truchas que su tía política tenia, y desde cualquier lugar al cual uno de estos 23 hombre hubiera ido alguna vez. Interrupciones de la programación para dar boletines de última hora acerca de un mordisco y las consecuencias psicológicas y físicas del mismo. Transmisiones llenas de errores, comentaristas que no sabían los nombres de los jugadores, apelativos ridículos y apodos sin sentido, magazines mediocres después de los partidos conducidos por mujeres en vestidos apretados con el diseño de la camisa de la selección donde se podían ver algunos "botones" que evidentemente no pertenecen al uniforme, y horas y más horas de lo mismo, fue la contaste durante el mundial. Para finalmente poner la lenteja en ese gran mojón, subir al olimpo al equipo.

Comenzaron así, una campaña donde inflaron a la selección Colombia, la vendieron como la mejor del mundo, los más inocentes se terminaron tragando esa historia. Colocaron al equipo como al seguro campeón, insultaron e hicieron ver a los demás equipos inferiores, sin respeto alguno arrastraron jugadores gigantescos como Luchito Suarez, Arjen Robben, Iker Casillas, Thomas Muller, se burlaron de equipos con historia y tradición. Al final la realidad no fue más que otra, después de hacerle creer al colombiano de a pie que se tenía un equipo invencible, ese equipo perdió, y quedo la depresión en millones de personas que aun hoy, se quejan en cualquier red social, acusan un robo, cuelgan fotos donde lloran, actualizan estados "poéticos" acerca del equipo, le declaran el amor a un jugador y se burlan descaradamente de la lesión de Neymar.

Durante este mes solo una realidad existió, el fútbol, nada más fue importante. Para mi también lo fue. Ahora llega la nostalgia y la tristeza del final del mundial, se acaban los juegos y las pollas, no más fútbol al medio día, en una semana más, el "mundo" volverá a la normalidad.

Pero de todo esto hay dos cosas que me alegran mucho. La primera es saber que la selección Colombia no fue el hazme reír, que gano respeto, y dejo el camino para una mejor campaña en el futuro. Y la segunda, que se les acabo la maraña de estupideces al canal caracol y al canal RCN. Para el próximo mundial prometo instalarme una antena y ver las transmisiones bolivianas o rusas, o en el mejor de los casos verlo por DIRECTV.


Bonus track 1:
Como buenos colombianos, siempre le vamos a lanzar la culpa a otros de lo mal que nos va en cualquier cosa, bien lo decía mi abuelo "el mal trabajador le echa la culpa a la herramienta" y en este caso, al árbitro en un partido de fútbol. Si el árbitro hubiera estado comprado y el partido arreglado para el lado de Brasil como muchas personas dicen hoy, ¿acaso no debió expulsar a Zúñiga después de romperle la madre a Neymar? ¿Por qué le sacaría una tarjeta amarilla a Thiago Silva inhabilitándolo para jugar contra Alemania? ¿Por qué pito un penal a favor de Colombia? En ese caso, y como dijo un columnista en el Espectador, a Brasil lo tumbo la FIFA cuando le arreglo el partido y cuando compraron al árbitro. Acepto que el señor fue muy parcial para el lado de Brasil y permitió que a James Rodríguez le molieran las piernas a golpes. Pero la culpa no fue enteramente de él, la selección Colombia se vio asustada y respeto mucho al rival, la tradición peso y siendo realistas, una posible semifinal era mucho presión para estos jugadores. El camino está abierto, seguramente en la copa américa de Chile en el 2015 y la de Estados Unidos en el 2016, la clasificatoria y el mundial de Rusia, esta selección se consagre y nunca más nadie culpe a un árbitro de las derrotas.

Bonus track 2:
La insensatez del canal RCN y la promoción para el partido de Brasil- Colombia. Primero me reí y luego, sentí la inevitable pena ajena, los "creativos" del canal RCN creyeron que sería muy divertido hacer una animación donde el Cristo redentor saliera persignándose asustado y diciendo "Dios mío, nos tocó jugar con Colombia". Maldito sea ese patriotismo barato que solo insulta la inteligencia del televidente.

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